Consejos después de la cirugía oral

La salud bucal constituye un pilar esencial en nuestro bienestar general, por ello es importante mantenerla en condiciones óptimas. No obstante, en muchas oportunidades, para restablecerla se deberá recurrir a una intervención quirúrgica.

Para asegurarnos que esa cirugía tenga el éxito esperado, será fundamental seguir al pie de la letra todas las recomendaciones postoperatorias que nos haga nuestro odontólogo. A continuación enumeramos los cuidados básicos después de cualquier intervención oral.

¿Qué es una cirugía bucal?

En primer lugar, destacamos que las circunstancias por las cuales se hacen necesarias las cirugías orales pueden ser muy diversas. Así pues, encontramos que, desde la extracción de una pieza, pasando por una corrección de encías o incluso la colocación de implantes dentales, por nombrar algunas, son cirugías bucales

En este sentido, todas ellas, en mayor o menor medida, tendrán manifestaciones como hemorragias, hinchazón y malestares varios que debemos atender. 

En este orden de ideas, es de señalar que tal como ocurre con cualquier cirugía, existen riesgos asociados, siendo las infecciones uno de los más relevantes. La aparición de las mismas, retardan o complican la recuperación del paciente.

Por todo lo anterior, el especialista deberá dar instrucciones o indicaciones claras al paciente, para después de la intervención. El paciente, a su vez, debe comprometerse a seguir dichas indicaciones. Con esto, nos aseguramos cumplir el objetivo de la cirugía, mientras la recuperación es rápida y lo menos dolorosa o molesta para el paciente.

Cuidados básicos después de una cirugía bucal

Los consejos que a continuación señalaremos, son aplicables a cualquier tipo de cirugía oral, es decir, no están indicadas para intervenciones específicas. Por esta razón, será necesario que prestemos especial atención a nuestro odontólogo cuando nos esté indicando los cuidados particulares para nuestro caso. 

Asimismo, de presentarse alguna duda debemos aclararla de inmediato con él. En todo caso, mira algunas sugerencias que siempre debes tener presente:

Control de sangrado 

Es normal que después de la cirugía se den hemorragias leves. Para controlar esto, se colocan gasas en la zona afectada mientras el paciente mantiene una mordida firme, para generar presión. Se recomienda que esta presión se mantenga de forma continua por unos 15 o 20 minutos, dependiendo de la intensidad de la hemorragia. 

Con este sencillo paso, ayudamos a la formación del coágulo que parará el sangrado y ayudará a cicatrizar. Ahora bien, si no se detiene el sangrado, una vez retirada la gasa, se repite este paso.

Hielo como aliado

La inflamación de la zona sometida a la intervención es uno de los efectos más temidos. No obstante, con la aplicación de frío podemos minimizarla. Durante las primeras 24 horas, se recomienda aplicar hielo cubiertos por tela, en las zonas propensas a inflamarse por intervalos de 10 ó 15 minutos. 

También podremos observar, que esto alivia considerablemente el dolor.  

Antibióticos prescritos

Dependiendo del tipo de operación, el especialista podría prescribir antibióticos durante 7 días. De ser éste nuestro caso, debemos seguir las pautas de las tomas.

Tratamiento analgésico

En consonancia con lo anterior, la prescripción de analgésicos de venta libre es muy común, para disminuir las molestias producto de la cirugía. En este punto es relevante, que no nos automediquemos, para evitar cualquier percance.  

Descanso con la cabeza elevada

Para una recuperación rápida y óptima, el reposo es esencial. Pero se debe tener en cuenta, que una posición horizontal permite que la sangre llegue fácilmente a la cabeza, esto propicia inflamaciones y sangrado. 

Para evitar estas dolencias, es aconsejable descansar con dos almohadas, en una posición más vertical, para que la gravedad nos ayude a drenar.

La dieta

Es más que evidente que cualquier intervención en nuestra boca, causará molestias a la hora de alimentarnos. Además, debemos tomar algunas medidas para evitar que el trabajo realizado por el especialista se arruine, haciendo inútil todo el sacrificio que implica la cirugía. 

Así las cosas, durante la primera semana posterior a la cirugía será conveniente: no ingerir alimentos o bebidas muy calientes, ya que el calor podría causar sangrado. Por el contrario, alimentos y líquidos fríos, especialmente en las primeras horas, podrían calmar las molestias y minimizar la inflamación. 

Igualmente, se recomiendan alimentos blandos que no requieren de fuerza al masticar y no sean irritantes. Por ejemplo, debemos evitar alimentos ácidos. Adicionalmente, ayudará mucho en la recuperación si se evitan los dulces, frutos secos o alimentos pegajosos.

En lo que se refiere al valor nutricional de las comidas, debemos asegurarnos de incluir alimentos ricos en vitaminas A y C, como los son las frutas y verduras. Esto favorecerá una buena cicatrización.

No usar enjuagues bucales ni escupir

El primer paso para la cicatrización es la formación de un coágulo en la zona afectada, en las primeras horas postoperatorias. Si usamos enjuagues, escupimos o usamos pajilla, provocaremos que ese coágulo se desplace, trayendo como consecuencia que el sangrado no pare. 

Cuidado en el cepillado e higiene bucal

En las primeras horas lo mejor es no tocar la zona, para al día siguiente proceder a realizar un cuidado bucal delicado pero efectivo. Es importante, no descuidar la higiene bucal general mientras nos recuperamos, con esto evitamos las temidas infecciones. Durante los primeros días, se deberá cepillar la zona con cerdas suaves y muy despacio, para evitar lastimarnos. 

No hacer deporte o actividad física los primeros días, evitar el sol o el calor, evitar el tabaco, reducir el consumo de alcohol, son algunas recomendaciones adicionales e importantísimas.

Síntomas extraordinarios a tener en cuenta

Ante síntomas como fiebre, sangrado excesivo, inflamación creciente después de 3 días, entre otras molestias, no dudemos en llamar de inmediato al especialista y visitarlo a la brevedad.